David Keith, un destacado catedrático en Harvard y fundador de Carbon Engineering, ofrece una visión profunda de la geoingeniería solar, un conjunto de técnicas destinadas a reflejar más luz solar hacia el espacio para mitigar el cambio climático. Este enfoque busca reducir los riesgos asociados a la acumulación de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera.

Propuestas de la Geoingeniería Solar
Enfoques de la Geoingeniería Solar. Keith describe varias estrategias dentro de la geoingeniería solar. Una idea, aunque actualmente impráctica, es construir un escudo en el espacio entre la Tierra y el Sol para bloquear la luz solar. Sin embargo, la propuesta más investigada es la inyección de aerosoles en la estratosfera, particularmente ácido sulfúrico, que podría disminuir las temperaturas de manera uniforme y rápida, posiblemente en una década. También se exploran métodos para reducir la frecuencia de los cirros delgados, un tipo de nube que calienta el planeta, y técnicas para aumentar el brillo de las nubes marinas o de la superficie terrestre, como pintar techos de blanco.
Programa de Investigación de Harvard. Keith es cofundador del programa de investigación de geoingeniería solar de Harvard, cuyo objetivo es comprender mejor estas tecnologías, sus beneficios y riesgos, y cómo gestionarlos. El programa financia a investigadores con diversos puntos de vista, incluidos aquellos que se oponen a investigarla, para garantizar una amplia perspectiva y un conocimiento equilibrado que ayude a los responsables políticos a tomar decisiones informadas.
Experimento de Perturbación Estratosférica Controlada. En 2020, Harvard planeó un experimento llamado “Experimento de Perturbación Estratosférica Controlada”, dirigido por Keith y el catedrático Frank Keutsch. Este experimento, que pretendía estudiar el comportamiento de los aerosoles en la estratosfera, fue prohibido por el gobierno sueco antes de realizarse.
Riesgos de la Geoingeniería Solar. Keith admite que manipular la temperatura del planeta es peligroso, pero argumenta que el cambio climático en sí es una amenaza mayor. Esto conlleva sus propios riesgos, pero ignorarla podría ser aún más peligroso. La clave es gestionar estos riesgos de manera transparente y práctica, considerando tanto los riesgos de actuar como los de no actuar.
Gobernanza y Responsabilidad. Keith reconoce que asegurar una gobernanza responsable para la geoingeniería solar es un desafío, similar a otros problemas globales como la gobernanza de Internet o la distribución de vacunas. No existe una soberanía global, por lo que la mejor estrategia es ser transparente sobre la eficacia y los riesgos, y abogar por una implementación justa y equitativa. Keith subraya que, aunque existen riesgos en la geoingeniería solar, también hay riesgos significativos en no usarla, como la pérdida de oportunidades para salvar vidas y reducir los riesgos climáticos en el futuro.
Controversia y Opiniones Divididas. La geoingeniería solar es un tema controvertido. Un grupo de 60 científicos firmó una carta pidiendo a los gobiernos que limiten la investigación para evitar su implementación unilateral. Keith sostiene que no se puede estar a favor o en contra de la geoingeniería solar en sí, sino de sus aplicaciones específicas y del tipo de investigación realizada. Está a favor de investigar más para entender mejor las tecnologías y sus riesgos, mientras que se opone a algunas propuestas específicas de implementación.
Futuro de la Geoingeniería Solar. Finalmente, Keith es cauteloso sobre predecir si veremos la implementación de la geoingeniería solar en nuestra generación. Aunque la tecnología podría estar disponible, muchas tecnologías viables nunca se llevan a cabo. El enfoque debe ser continuar investigando para evaluar adecuadamente su viabilidad y riesgos, y tomar decisiones informadas basadas en ese conocimiento.
En resumen, la geoingeniería solar podría ser una herramienta crucial para combatir el cambio climático, pero debe ser manejada con extremo cuidado, transparencia y una comprensión completa de sus riesgos y beneficios.
Fuente | BBVA Open Mind
